En el año 2002 abrimos nuestra consulta psicología y psicoterapia en Sevilla. Echando la vista atrás nos sentimos agradecidos a las personas con las que hemos trabajado, por la confianza que han depositado en nuestros servicios durante estos más de 20 años de actividad profesional y alrededor de 13.500 sesiones realizadas hasta la fecha, contando sesiones de psicoterapia, terapia de pareja, terapia familiar, atención psicológica a adolescentes y en nuestros talleres y cursos.
Hemos creado este espacio poniendo el mayor cuidado posible para que las personas que requieren nuestros servicios encuentren un lugar seguro, confidencial y de confianza porque nos importa la calidad de las relaciones humanas y la calidez en el trato entre las personas, y porque creemos que en terapia los cambios se dan con mayor probabilidad cuando nos sentimos aceptados tal como somos.
Estamos comprometidos ética y deontológicamente con cada persona que acude a nuestra consulta. Ponemos a su servicio nuestras capacidades, instrumentos y estudio de la situación terapéutica. Nos adaptamos a la historia de cada persona con rigor y respeto. Creemos que en cada una hay un deseo innato de bienestar, y que para cada problema existe, al menos, una solución.
Asumimos la responsabilidad que exige la tarea de acompañar e intervenir ante situaciones de sufrimiento psicológico y de deterioro de las relaciones familiares y sociales, y lo hacemos con compromiso y vocación. Nos mantenemos actualizados investigando sobre psicología, psicoterapia, cultura, arte, filosofía y política y con nuestra implicación familiar y social.
Creemos que, como personas, somos sujetos sociales vinculados por múltiples redes de afectos, intereses, necesidades y deseos y que nuestro bienestar depende de lo confiados-as y coherentes que nos percibamos.
Nos sentimos capacitados para acompañar a las personas en sus procesos personales y de relación, porque también nosotros hemos transitado por procesos de terapia individual y grupal para sanar nuestras heridas y nos hemos comprometido con formaciones en psicoterapia en las que hemos trabajado aspectos personales y familiares.
Creemos que todo eso nos permite sintonizar y empatizar con el dolor ajeno, calzarnos los zapatos de las personas con las que trabajamos y ser útiles en la búsqueda de buenas soluciones para nuestros-as pacientes.