La relación terapéutica parte de una primera entrevista entre el cliente y el profesional, donde aquél expone las razones que le motivan a solicitar ayuda especializada y el psicólogo sopesa cuáles son sus probabilidades de contribuir a una solución eficiente del problema planteado. En el caso de llegar a un acuerdo, se establecen las condiciones de la relación y del contrato terapéutico. Este acuerdo compromete a ambas partes.

“Desde mi experiencia profesional he percibido que un clima cálido y de confianza mutua, donde la persona puede sentirse segura para expresar con libertad sus pensamientos y emociones, tiene mejores resultados terapéuticos”.

A través del lenguaje, la observación y otras técnicas terapéuticas iremos definiendo aquello que será nombrado como demanda, es decir, lo que se espera que cambie, y se irán operando las intervenciones convenientes para satisfacer las soluciones deseadas.
Concretar la demanda suele ocupar la primera sesión. Una vez definida, se establecen los objetivos y da comienzo el tratamiento propiamente dicho, aunque desde el primer encuentro ya empiezan a apreciarse mejorías significativas.

 El Proceso Terapéutico
“Durante el proceso terapéutico el paciente adquiere recursos y competencias con que afrontar de forma segura las situaciones problemáticas y los desafíos personales”. 

​Estos recursos, en gran medida, son consecuencia del compromiso activo hacia la salud psicológica que cada persona adquiere consigo misma al involucrarse en el proceso terapéutico. Sus efectos contribuyen al desarrollo y fortalecimiento psíquico y a la gestión positiva de las emociones. El resultado es un aumento significativo de la autoestima y de enriquecimiento humano.“El final de la terapia concluye con una última sesión donde se valora el grado de satisfacción del proceso y se evalúan los resultados y el nivel del cambio”.
En su conjunto la duración del proceso terapéutico es variable, dependiendo de la demanda y de las condiciones de cada persona. Sin embargo, he establecido un protocolo de entre 8-10 sesiones, como el tiempo necesario y suficiente para poder satisfacer los objetivos más inmediatos.