En sesiones de terapia con pacientes con síntomas fóbicos compruebo que existe una relación directa entre la evitación de situaciones y ambientes externos y la evitación de pensamientos y sensaciones internas. En ambos casos, el contacto, o simplemente la perspectiva de contacto, con lo evitado, se manifiesta como angustia y aumento de los niveles de ansiedad.

Cabría decir que la realidad interna necesita un lecho externo donde sustentarse. De esta manera, el fóbico proyecta en el exterior sus miedos internos creando escenarios de pérdida de control y miedo a la muerte; el narcisista manipula su entorno neutralizando toda expresión de afectos para alejarse del contacto con sus emociones y ser coherente con su insensibilidad interna, o el obsesivo se vuelve reiterativo y superficial para no enfrentar su dolor por lo que perdió o no llegó a suceder. Estos síntomas limitan las propias capacidades de acción impidiendo el desarrollo de nuestras potencialidades y el contacto real con otras personas.

El espacio terapéutico ofrece la oportunidad de tocar con sensibilidad esos temores internos, lo que provoca la mejoría de los síntomas y una relación con el entorno más fluida y libre, de manera que podrás sentirte dueño de tu propio destino para sentir y hacer lo que más te conviene en cada momento.

Luis Juárez Castillo
Psicólogo Sevilla