Los sueños en la toma de decisiones

Cada vez que tomas una decisión es como si lanzaras una moneda al aire.

A veces la moneda cae del lado esperado, y las cosas salen bien. Pero otras cae del lado opuesto, y todo empieza a complicarse, a ponerse mal a pesar de los esfuerzos.

¿Cómo puedes asegurarte que la moneda caerá con mayor probabilidad del lado deseado?

¿Tienes un minuto?

Lo que conocemos

Imagina que estás en una habitación a oscuras.

Cerca de ti tienes el interruptor de una lámpara.

Lo activas.

La lámpara se enciende y la habitación se ilumina.

Donde antes había oscuridad ahora reina la luz, salvo en algunos rincones lejanos que permanecen en penumbra.

Pues bien, esa habitación, con sus zonas iluminadas y sus zonas en penumbra, son como la conciencia, lo que conocemos.

Para desenvolverte con éxito dentro de una habitación como esa no se necesita nada más, basta con la consciencia.

 

Lo desconocido

Ahora te voy a pedir que dirijas la atención a otro lugar.

Imagina que estás en el campo, en medio de una noche sin luna, lejos de cualquier ciudad.

Mires a donde mires solo hay oscuridad a tu alrededor, más allá del parpadeo incesante de las estrellas.

Ahora, imagina que agarras la misma lámpara que tenías en la habitación. Recuerda que sigues en medio de esa inmensidad oscura que tan bien conoces.

Tienes el interruptor en tu mano.

¡Apriétalo!

¿Qué ocurre?

La lámpara se enciende y un pequeño foco de luz se abre paso entre las tinieblas.

¿Tienes la misma sensación que en la habitación?

Es probable que no.

No, definitivamente no es la misma sensación.

En la habitación puedes nombrar todo lo que hay a tu alrededor, incluso lo que se esconde entre las sombras.

En la habitación sientes la seguridad que se desprende de lo familiar. Por eso te sientes cómodo en tu conciencia, porque tu conciencia es lo que conoces, lo familiar.

Pero en medio de la noche no puedes sentir eso.

En la intemperie nada es familiar.

No hay nombre para lo que está más allá del límite de la luz.

Más allá de esa frontera todo está por nombrar.

En medio de la noche lo desconocido es abrumadoramente grande en comparación a la pequeña franja que ilumina la lámpara.

Y lo desconocido sobrecoge. Lo desconocido, el inconsciente.

 

Luz y oscuridad

Caminamos con un pie en la luz y otro en la oscuridad. Cuanto antes nos demos cuenta, mejor.

Cuando lanzas una moneda al aire la probabilidad de que la decisión que adoptes sea tomada de forma inconsciente es 7 veces mayor que cuando la tomas de manera consciente.

No es posible controlar los sucesos. Ni los del mundo ni los propios, por más que los coaches intenten vendernos sus recetas de éxito.

Esas recetas solo sirven para caminar por la habitación.

Pero, ¿quién se conforma con una vida limitada a las cuatro paredes de la consciencia?

La vida está ahí afuera, al otro lado. En los márgenes de la luz. En la frontera.

 

Toma de decisiones

Las decisiones que tomamos son actos de fe la mayoría de las veces. Decisiones adoptadas a oscuras y con los dedos cruzados.

Sabemos muy poco de esa energía que nos mueve desde la sombra. Y por saber poco de ella, se ha vuelto una desconocida.

Como ante cualquier cosa desconocida reaccionamos con temor.

Y así,  asustados, nos defendemos con los recursos de la consciencia y buscamos, ingenuamente, una lámpara que nos ilumine en la noche oscura.

 

Diálogos con el Inconsciente

Tal vez, la única posibilidad de salir de la oscuridad sea entrar en ella.

O mejor aun: dejar que ella entre en ti. Y quizás así, al formar parte de ti, el diálogo con tu inconsciente se vuelva fluido y confiado.

Existe una puerta hacia el otro lado que se abre cinco veces todas las noches coincidiendo con la fase REM de ondas cerebrales.

Tras esa puerta están los sueños y sus mensajes llenos de creatividad y emoción.

Los sueños son eso que ocurre en la frontera, el encuentro entre el consciente y el inconsciente.

Cuando tomamos una decisión creemos que tiramos una moneda al aire, pero no es así.

En realidad no hay moneda, esa no es más que una ilusión de la mente.

No hay moneda porque la decisión ya está tomada de antemano en el otro lado.

 

Los sueños

Los sueños son el mapa que nos orienta ante lo incierto de la noche y la guía que nos indica la dirección para salir del laberinto hacia el campo abierto.

Si sabes cómo tu inconsciente toma las decisiones, ya no tendrás que ir a ciegas.