¿Dónde estamos?

Esta mañana, leyendo la prensa, me encuentro con la pregunta que da título a este artículo: ¿dónde estamos? La propia periodista se responde: “no nos gusta dónde estamos en sentido amplio, ya sean territorios geográficos, territorios virtuales o territorios mentales”.

 

Una joven pide cita

Hace 5 días llamó una mujer joven a mi consulta de psicología para pedir cita, tenía prisa. Se la di y vino al día siguiente. En tan solo 10 minutos hizo un repaso de su historia tan desgarrador que tuve que sobreponerme para no dejarme llevar por el dramatismo de su vida y poderle ser de ayuda.

A pesar de criarse en el seno de una familia desestructurada y que desde niña tuvo que cargar con las tareas que su madre le endosaba, esta brava mujer sacó la fuerza necesaria para terminar el bachillerato, aprobar la selectividad y graduarse en física. ¡Impresionante!

Ahora, con 25 años, emancipada y con trabajo estable, vive con su pareja en un piso de alquiler.

Pero todo ese bagaje de logros y coraje no le sirve para hacer frente al comportamiento de niño mal criado que esgrime su compañero en algunas ocasiones. Y así, en lugar de reivindicarse, acaba sumida en la queja porque es ella quien ha de recoger la casa, cuando él se monta esas fiestas “todo incluido” con sus amigos.

 

La historia se repite

Ese sentimiento de no ser importante no es nuevo. Ya se apoderaba de ella cuando de niña tenía que levantarse de la mesa a traerle un vaso de agua a cualquiera de sus hermanos –todos varones- que se lo pidiera. Entonces lo hacía porque su mamá aprobaba ese abuso y era el único tronco al que agarrarse en ese tenebroso naufragio en el que se había convertido su vida… Y uno no cuestiona a su salvador.

Y ahora lo hace porque está enamorada de su novio “hasta las trancas”.

Con todo esto, ¿Cuál es el territorio del que quiere huir esta mujer? ¿El geográfico, el virtual, el mental?

La respuesta es sencilla, ¿no? Pero liberarte de los condicionamientos de tu pasado, no lo es tanto.

 

La posibilidad de trauma

Quizás te hayas sentido identificada o identificado en algún punto de esta historia, o tal vez hayas pensado que a ti esto o algo similar no te ocurrirá nunca. O que de ocurrirte, sabrías qué hacer.

Pero la realidad es que todos y todas nos sentimos avergonzados, inadecuados y sobrecogidos en algún momento, y que de no encontrar solución, ese sentimiento tan poderoso llegará a convertirse en un verdadero trauma.

 

Guion de vida

Eric Berne, el creador de la terapia Análisis Transaccional, afirma que nos comportamos siguiendo ciertos guiones. Él los define como «un programa en curso, desarrollado en la primera infancia bajo la influencia parental, que dirige la conducta del individuo en los aspectos más importantes de su vida».

Dicho de esa manera es un poco indigesta. Pero quizá se entienda mejor si nos vemos a nosotros mismos como un animal que teme ser comido por otro más grande y siempre se mantiene cerca de su madriguera, por si acaso. En esa escena, el guion de vida es como la madriguera o refugio al que acudimos cuando las cosas se ponen feas.

 

La imagen del guion

En el caso de esta joven mujer pudimos trabajar su guion de vida a través de una Constelación Familiar.

Y hacia el final de la sesión, cuando se marchaba de la consulta, llevaba una imagen nítida de sus capacidades, la conciencia de que el suelo es de piedra y hace daño cuando te caes y la convicción de que tendrá que sostenerse por sí misma y construirse los apoyos necesarios para su pleno desarrollo.

 

Si quieres saber más sobre cómo trabajar un caso en particular con esta poderosa herramienta, escríbeme un correo, abajo encontrarás un formulario para rellenar y enviar.

Y recuerda que también puedes hacer la Constelación Familiar Online. Te sorprenderá lo mucho que avanzarás hacia una buena solución.

Luis Juárez, psicólogo.