El constructo “coraza muscular” fue expuesto por primera vez por W. Reich en su obra La función del orgasmo. La idea que se manifiesta es la de que ante situaciones desbordantes la libido o energía vital se queda estancada debido a contracciones musculares localizadas, generando síntomas y comportamientos desadaptativos como en el caso de los estados depresivos, fóbicos y de ansiedad.
Lowen, en su libro La experiencia del placer, señala que es fácil observar que la disolución de la rigidez muscular no libera solamente la energía vegetativa, sino que devuelve también a la memoria la situación infantil, causa sobre la cual se ha estructurado la represión a causa de la estasis libidinal.
Desde la posición de la Diafreoterapia, pensamos que esta exposición de Lowen es muy optimista. Nuestra experiencia terapéutica demuestra que si bien en casos excepcionales esto puede ser así, en la mayoría de situaciones, cuando surge una emoción, una reacción neurovegetativa o un recuerdo durante el trabajo corporal, el terapeuta debe ayudar a enlazar y elaborar esta manifestación para que la experiencia vivida cobre sentido y la persona pueda relacionarla con su vida presente y su historia personal, de manera que llegue a desarrollar nuevas formas adaptativas de respuesta ante situaciones similares.
Esta triple consideración de la experiencia humana en las dimensiones física, emocional y cognitiva representa el marco teórico y el abordaje práctico de la tarea del diafreoterapeuta.
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