
“Nada os pertenece en propiedad más que vuestros sueños”. F. Nietzsche
A modo de introducción
Los sueños son únicos y exclusivos. Toda imagen onírica está relacionada con quien sueña. Somos el/la productor, creador, director, guionista y los personajes de nuestros propios sueños.
Como en un espejo, las imágenes de los sueños son el reflejo de la forma de sentir y de actuar del soñante.
Algunos sentimientos experimentados durante el día no son atendidos y, en consecuencia, pasan desapercibidos para la consciencia diurna. Esas vivencias guardadas en el inconsciente son más tarde proyectadas en los sueños en forma de imágenes, objetos, diálogos, sensaciones y sentimientos que, juntos, integran una compleja y completa narrativa.
Los sueños están al servicio de nuestra integridad como personas. En la medida que son un reflejo de lo que proyectamos hacia afuera, nos permite tomar consciencia de ello y apropiarnos de los sentimientos, actitudes, juicios y juegos de control que vemos en los demás, pero que en realidad nos pertenecen.
Diario de sueños
A menudo, el recuerdo de los sueños surge de forma espontánea en medio del mismo sueño o inmediatamente después de despertar o durante la vigilia, en cualquier otro momento del día. En este último caso, y con gran asombro, suele ocurrir que algún hecho, situación, imagen o pensamiento desencadene un proceso asociativo que nos llevará hasta el sueño que hemos tenido.
Sin embargo, es posible recordar los sueños de forma natural a través de un diario de sueños. Si dedicas un poco de tiempo a registrar tus sueños en un diario, estos acabarán apareciendo con naturalidad, sin mayor esfuerzo.
Estos son algunos consejos para mejorar la rememoración de los sueños:
- Antes de acostarse, asegúrate de tener papel y bolígrafo junto a la cama. Este acto es muy importante, actúa como una sugerencia de que a la mañana siguiente rememorarás un sueño. Además, al no tener que levantarte de la cama no correrás el riesgo de que el sueño se haya esfumado antes de encontrar el bolígrafo.
- Acostarse con la cabeza despejada. El cansancio excesivo o la intoxicación por drogas o alcohol, o ciertos medicamentos como las píldoras para dormir, dejan rastro de resaca y pueden enturbiar el recuerdo de los sueños. Si estás habituado a dormir con somníferos puedes consultar con tu médico para retirar el medicamento y probablemente encuentres que, a medida que incrementas el interés por tus sueños, ya no necesitarás recurrir a la medicación.
- Adquirir el hábito de pensar en lo inmediatamente anterior al momento de despertarse. En el momento de despertarse se ha de continuar tendido en la cama manteniendo los ojos cerrados, y preguntarse: ¿qué estaba pensando justo un momento antes? ¿Qué estaba sintiendo y haciendo? No te exijas recordar todo el sueño al instante. Siente que regresas al escenario del sueño. Date tiempo. Con tranquilidad. Sin urgencias. Una sensación o un fragmento del sueño puede llegar. Síguelo. Ve hacia dónde te lleve. Pronto recordarás escenas de sueños. A veces la última escena es la que te llegará en primer término. La rememoración de escenas de sueños en orden inverso es muy común.
- Tómate un momento de tranquilidad al despertar para recordar y registrar tus sueños. Los sueños pueden ser frágiles, un pensamiento concreto sobre algún asunto de la vigilia puede disolver las imágenes del sueño y su recuerdo. También el sonido del despertador. Sin embargo puedes utilizar el sonido de la alarma para tener presente que no tienes que despertarte, sino recordar los sueños. Incluso puedes acostarte sugiriéndote que te despertarás 5 o 10 minutos antes de que suene la alarma. Es probable que esta práctica te ayude a despertarte gradualmente después de un sueño.
- ¡Los fragmentes también son sueños! No importa si lo que se recuerda es un fragmento. A veces un fragmento es un sueño en sí mismo. En otras ocasiones, rememorar el sueño después de haberlo registrado en el diario ayuda a que acudan el resto de imágenes del sueño a la memoria. Es importante no realizar juicios sobre la importancia o calidad del sueño o si merece o no la pena registrarlo justo después de despertar, ya que lo más probable es que el sueño o fragmento se desvanezca.
- Registra los sueños tan pronto como puedas después de despertarte. El recuerdo de la mayoría de sueños se desvanece tan pronto como termina el sueño. A lo largo de la noche se suelen tener alrededor de 5 sueños, y es probable que estén relacionados unos con otros, como capítulos de una misma obra, o que traten sobre el mismo tema. Sería suficiente con recordar un sueño por día. En cualquier caso, podrían recordarse todos despertando al final de cada uno y registrándolos.
- Entrénate para despertarte después de cada sueño. Al acostarte sugiérete despertar después de cada sueño y en unas pocas noches habrás tendrás el recurso disponible para cuando quieras usarlo.
Consulte el curso de análisis e interpretación de sueños, Diálogos con el inconsciente, en el siguiente enlace: https://luisjuarezcastillo.com/talleres/dialogos-con-el-inconsciente-taller-interpretacion-de-suenos/